Caos vial
Jóvenes bloquean Reforma tras descubrir que la Constitución también incluye una sección de “Obligaciones”
La mesa de diálogo ofrecía un taller sobre cómo separar la ropa blanca de la de color; las negociaciones se rompieron cuando los manifestantes notaron que asistir también contaba como una obligación.
La capital del país colapsó esta mañana cuando una movilización de aproximadamente 15,000 adolescentes y adultos jóvenes tomó los carriles centrales del Paseo de la Reforma. El motivo de la marcha no fue el cambio climático ni la economía, sino un indignante y repentino descubrimiento jurídico: alguien filtró en redes sociales que la lista de sus derechos fundamentales viene acompañada de una “letra chiquita” llamada responsabilidades.
El contingente, que avanzó lentamente desde la Estela de Luz hasta el Ángel de la Independencia, mostró un profundo estado de shock tras enterarse de que el universo exige reciprocidad.
El documento filtrado resultó ser el artículo 31 de la Constitución, que arranca con la frase “Son obligaciones de los mexicanos” y lleva ahí desde 1917.
“Es una trampa del sistema opresor”, declaró Emiliano, un joven de 19 años que lideraba la marcha sosteniendo un megáfono. “La Constitución me garantiza el derecho a jugar futbol los sábados. Pero resulta que, al llegar a la casa, pretenden imponerme la obligación de lavar mi propio uniforme lleno de lodo. ¡Eso es trato cruel e inhumano, viola mis derechos humanos de fin de semana!”.
A unos metros de distancia, la Fuerza Libertaria de Oposición de la Juventud Oprimida (F.L.O.J.O.) levantaba pancartas fluorescentes con la consigna: “Educación sí, tarea no”. Los manifestantes argumentaban que, si bien la ley les otorga el derecho inalienable a recibir educación, en ningún lado estipula que deben sacrificar sus tardes haciendo mapas conceptuales en cartulinas.
El terror generalizado alcanzó su punto máximo cuando varios voceros tomaron el micrófono para denunciar prácticas que calificaron como “extorsión doméstica”.
“Ayer me aplicaron un embargo preventivo de libertad”, sollozó Valentina, estudiante universitaria de 20 años. “Me dijeron que mi derecho inalienable a salir con mis amigos el viernes por la noche está directamente condicionado a la obligación de lavar los platos, barrer la sala y darle de comer al perro toda la semana. ¡Nadie me preparó para este nivel de chantaje!”.
Para intentar mediar en el conflicto, la recién formada Mesa de Asesoría en Deberes Universales y Responsabilidad Autónoma (M.A.D.U.R.A.) instaló mesas de diálogo a la altura de la Diana Cazadora, ofreciendo a los quejosos un taller intensivo sobre cómo separar la ropa blanca de la de color en la lavadora.
Sin embargo, las negociaciones se rompieron abruptamente a las dos de la tarde, cuando los manifestantes descubrieron que asistir al taller también contaba como una obligación. Optaron por disolver la marcha e irse a sus casas, porque ya tenían hambre y esperaban que la comida ya estuviera servida.
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